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2017.07.16: Laura Rozenberg: Conversaciones con Manuel Sadosky - 3. Una lección de historia

3. Una lección de historia

Laura Rozenberg. —Así como las noticias de hoy en día giran en torno a la inseguridad y al terrorismo internacional, a las privatizaciones y las catástrofes naturales, algo más de medio siglo atrás uno abría los diarios y se encontraba con el mapa candente de la Segunda Guerra Mundial. ¿Cuáles eran las preocupaciones de entonces? ¿Cómo recuerda aquel proceso?

El mapa muestra las ideologías y regimenes
existentes en Europa que se fueron abandonando
a lo largo de la década de 1920 y a partir de 1930
se asistió en Europa a un creciente BELICISMO y al
triunfo del extremismo de derechas y de izquierdas.
http://historiadelfascismo.blogspot.com.ar/
Manuel Sadosky. —Es verdad en cuanto al tremendo cambio que ha habido en el mundo desde el punto de vista internacional. En 1930, se hablaba por un lado del fascismo, por otro lado del Imperio Británico, que tenía colonias, semicolonias. Francia también tenía las suyas. Estados Unidos, esencialmente capitalista, se debatía en medio de una crisis económica que fue encarada por Franklin D. Roosevelt. El clima posterior a la Primera Guerra Mundial era muy denso: habían ganado los aliados, el Tratado de Versalles fijaba cuál era el monto de indemnización que los perdedores tenían que pagar a Inglaterra y a Francia, y esa fue la bandera que levantaron Hitler y su grupo contra el Tratado de Versalles. Un país tan poderoso como Alemania no podía estar trabajando sólo para pagar una deuda. Con eso fue creándose un sentimiento nacionalista que a la vez se fue confundiendo con una mezcla de situaciones muy singulares.

Tanto el Partido Socialista como el Comunista eran muy poderosos en Alemania, pero el Partido Comunista tenía una consigna, que era “clase contra clase”; la única salida que predicaba era una revolución violenta, de tipo soviética. En cambio, los socialistas eran partidarios de reformas más suaves.

Por otra parte, en la década de 1930, tuvo lugar la Guerra Civil Española. Había una república muy endeble desde el punto de vista social, porque quedaban todas las cosas casi igual a la época de la monarquía. Por todos estos motivos tan contradictorios, en España estalla la guerra civil (1936-1939), una guerra monstruosa porque dividió a la población y arrojó un millón de muertos.

Francia debió haber ayudado a los republicanos porque tenía un gobierno socialista reformista, pero no lo hizo. En cambio, Alemania e Italia ayudaron a los hombres de Franco. Inglaterra se escudó en la “no intervención”. España tuvo un sacudón tremendo, que le deparó cuarenta y nueve años de dictadura franquista, al cabo de los cuales terminó de una manera poco esperada: en lugar de establecerse la república, se impuso una monarquía, y esa monarquía fue un factor muy positivo en el restablecimiento de las formas democráticas y en los cambios desde el punto de vista económico.

En todas estas circunstancias van apareciendo factores que ponen en evidencia
la complejidad de las situaciones reales, mucho más allá de cualquier teoría. Goethe lo decía con claridad: “Las teorías son grises, el árbol de la vida es verde”. Y efectivamente nadie puede prever, de acuerdo a esquemas, qué es lo que va a suceder. Porque ocurren muchas cosas, algunas con consecuencias lógicas, de fuerzas, como la economía del colonialismo, y otras que son más impensadas, pero que también suceden.


Lo que se veía era que iba a suceder algo importante, y así fue. El 1º de marzo de 1933, Hitler gana las elecciones. La Unión Soviética, por su lado, estaba muy aislada, pero había una internacional comunista que tenía secciones en distintas partes del mundo, incluso en América Latina y en la China. Claro que, por el otro lado, crecía muy fuertemente la tendencia aislacionista americana, lo cual favorecía su crecimiento industrial. Todo eso significó una revolución en el transporte automotor, además de todo lo relacionado con las redes de telefonía e información.

Lisandro de la Torre (1868-1939)
En ese momento asume Hitler el poder y hay una gran conmoción. Alemania impone una política agresiva. Se veía que iba a haber una guerra. Mientras tanto, en la Argentina, empezó a crecer la influencia nacionalista. El gobierno no tenía una base popular suficiente, y quienes detentaban el poder impusieron el fraude para resolver las elecciones a favor de los conservadores. Era una época violenta, las discusiones en el Congreso eran tremendas. Apareció una figura muy interesante, pero aislada, que fue Lisandro de la Torre. Este senador por Santa Fe denunciaba la influencia del imperialismo inglés, particularmente en el
problema del comercio de la carne. Quisieron matarlo, pero mataron a su amigo, el senador Bordabehere.


Todo este clima se reflejaba en el ambiente estudiantil. Hubo un gran cambio en la política de los comunistas, que propiciaron los “frentes populares”. Ya no era la consigna de “clase contra clase”, sino por el contrario, todos los sectores de la democracia —de lo que podría llamarse la izquierda de entonces, incluso los socialistas— se juntaron para oponerse al fascismo, que en ese momento representaba sin lugar a dudas la amenaza mayor.

En la AIAPE (1) se vivían muy de cerca las alternativas de la Guerra Civil Española. Gran parte de la sociedad argentina se dividió entre los que estaban a favor y los que estaban en contra de Franco. Por supuesto, los “frentes populares” eran todos republicanos. 

Nota del autor del Blog (1)
Asociación de Intelectuales Artistas Periodistas y Escritores (AIAPE), organización antifascista presidida en primera instancia por Aníbal Ponce, que se exiliaría en México a raíz de las persecuciones que fue objeto por estas actividades. Más información en http://www.corredordelasideas.org/docs/vii_encuentro/resumenes2005.doc

La Policía empezó a reprimir salvajemente a los comunistas. A diferencia del
socialismo, el PC era ilegal. El socialismo tenía figuras de gran prestigio, su fundador había sido Juan B. Justo, un hombre excepcional, profesor universitario, cirujano y traductor de El capital de Marx. Tenía un gran predicamento moral en la sociedad. La figura más popular del socialismo era Alfredo Palacios, que por un tiempo estuvo apartado pero luego regresó al Partido. 

En Europa había mucha controversia a raíz del ascenso al poder de Hitler. En 1938 tuvo lugar la conferencia de Munich, a la que concurrieron Francia, Inglaterra, Alemania e Italia. Por Inglaterra fue Chamberlain, que estaba ayudando directa o indirectamente a Hitler con la esperanza de que este peleara contra la Unión Soviética. Pero no sucedió así. Se le dieron a los alemanes todas las ventajas y Hitler cada vez estaba más fuerte.

"... en ese momento sucedió algo raro..." (El
18/08/1939 Hitler y Stalin firman un pacto
de no agresión)
Hasta que en un momento dado, en 1939, se declara la guerra. Hitler tenía un ejército muy preparado. En una semana terminó con Polonia y en un mes con Francia. Su poder crecía y en ese momento pasó algo raro, algo realmente imprevisible, como fue el pacto ruso-alemán. A raíz de ese pacto, la Unión Soviética se mantuvo neutral entre 1939 y 1940.

Era una situación insostenible. Hitler iba ganando la guerra. Le ganó a Francia y con Inglaterra la cuestión se puso más difícil. Chamberlain fue reemplazado por Churchill, quien se puso al frente para tratar de salvar al Imperio Británico. En Francia ocurrió otro tanto: un pequeño sector con De Gaulle a la cabeza no aceptó la derrota y se mantuvo resistente. Por su parte, Roosevelt veía que los norteamericanos no podían seguir aislados.

Se produjeron dos acontecimientos importantes: en junio de 1941, Hitler invade
22/06/1941: Hitler invade Rusia
la Unión Soviética y la situación cambia completamente. Con una rapidez fenomenal, Churchill, que era un gran político, vio de inmediato que Stalin pasaba de ser el enemigo tradicional a un aliado fundamental, porque la guerra cambiaba todo el esquema desde el momento en que Alemania tenía que pelear en dos frentes.

07/12/1941: ataque a Pearl Harbor
Al poco tiempo, ese mismo año, Japón, que ya tenía una alianza con Alemania e Italia, entra en el juego y la guerra se vuelve realmente mundial. Japón contra Estados Unidos a partir de Pearl Harbor. Inglaterra, Francia, Estados Unidos y la Unión Soviética pasan a ser aliados, lo que movilizaba un potencial humano extraordinario.

El ejército alemán se había afirmado. Tenía todos los países que había ocupado, tenía un entrenamiento muy grande y en los años 1941 y 1942 estaba realmente fuerte. Los alemanes estuvieron a punto de entrar en Moscú.

En 1942 se produce un hecho importante en torno a Stalingrado, donde por
primera vez Alemania pierde una gran batalla. Los rusos reclamaron el desembarco aliado en Europa y todo eso pasó a discutirse en las reuniones que mantenían “los cuatro grandes”. Finalmente se produce el desembarco de Normandía en 1944 y la situación se vuelve más favorable para los aliados, hasta que en mayo de 1945 tiene lugar la definitiva derrota de Alemania, el suicidio de Hitler y la rendición de las fuerzas nazi-fascistas.

Fue notable que los aliados, con regímenes tan heterogéneos, habían podido estar juntos tanto tiempo. Para mí era inverosímil, pero se entendía, porque estaban atacando el peligro común.

Usted ingresa al PC en el año que estalla la guerra. ¿Cómo tomó la noticia de que la Unión Soviética se aliara con Alemania?

—Por una parte, fue desconcertante, pero como en todo el mundo se tenían noticias de los éxitos que había conseguido la Unión Soviética en lo que hacía a la transformación de un país medieval, la gran mayoría que ya estaba vinculada con el PC siguió en él.

—Y como judío, ¿cómo lo vivió?

—No sabíamos lo que estaba pasando en Rusia en ese aspecto.

—Me refiero a Alemania.

—Tampoco. En una primera etapa no se tuvieron detalles concretos. Se sabía de las persecuciones pero no hasta el punto de imaginar un genocidio como el que en verdad ocurrió. Eso se supo más tarde, cuando terminó la guerra y salió a relucir la información. Recuerdo los noticieros cinematográficos que mostraban a Eisenhower a la salida de su visita a los campos de concentración.

—De todos modos, no consideró como un hecho negativo que Rusia se aliara con Alemania en ese momento.

—En realidad, cuando tuvo lugar esa alianza, ni Francia ni Inglaterra estaban peleando, sino en cierto modo estaban complicándose en una situación en procura de empujar a Hitler a enfrentar a la Unión Soviética. Esa era la explicación corriente. La Unión Soviética dijo “no”. Era cuestión de ver la evolución de los acontecimientos. Algunos sectores se declararon en contra pero la gran mayoría encontró que la actitud de Francia e Inglaterra no era la mejor.

—Ya aclaró por qué razones se cambió del socialismo al comunismo. Ahora bien, ¿cómo imaginaba usted, un joven estudiantes de veintipico de años, la revolución bolchevique en la Argentina? ¿Realmente creía posible que el pueblo en pleno llegaría a tomar las armas? ¿Imaginaba la situación?

—No lo imaginábamos sólo para la Argentina, sino también para todo el continente. En el país, en particular, con la situación de la guerra, había tenido lugar una transformación industrial importante: como no llegaban importaciones, crecieron las industrias textiles, las metalúrgicas y con ellas aumentó el proletariado. La dirección de los gremios se disputaba entre socialistas y comunistas, no había otra cosa. Pero a la revolución la veíamos como un gran movimiento latinoamericano. Incluso yo no lo imaginaba como una lucha armada. Había quienes pensaban que el voto era un arma muy importante y si se ganaba, se podía llegar al poder.

El socialismo se limitaba a proponer cosas muy importantes pero no tan trascendentes. En cambio, los comunistas reclamaban la socialización de las propiedades. Parecía que las experiencias comunistas habían encarado una reforma mucho más radical que las socialistas, mucho más de fondo. Esa era, por lo menos, la sensación que tenía el sector juvenil y la que yo mismo tuve hasta que surgieron aquellas discrepancias en el análisis de la realidad argentina, lo cual nos llevó a Cora y a mí a alejarnos del Partido.


Nota del autor del Blog (1): Las Conversaciones con Manuel Sadosky, ©LauraRozenberg, se publican en este Blog por autorización expresa de la autora. Las imágenes que no mencionan fuente han sido tomadas de páginas de Internet.

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